Prefacio (E. E. Cummings)

Prefacio [a is 5]

Bajo el supuesto de que mi técnica es complicada u original o ambas,la editorial me ha  solicitado amablemente que escriba una introducción para este libro.

Por lo menos mi teoría de la técnica,si es que tengo una,está muy lejos de ser original;tampoco es complicada.    La puedo expresar en quince palabras,al citar La Pregunta Eterna y Respuesta Inmortal del Burlesque,es decir:“¿Golpearía a una mujer con un niño?—No,la golpearía con un ladrillo”.     Como el comediante burlesco,estoy anormalmente apegado a esa precisión que crea movimiento.

Si un poeta es alguien,es alguien a quien las cosas hechas le importan muy poco —alguien obsesionado con Hacer.     Como toda obsesión,la obsesión con Hacer tiene desventajas;por ejempolo,mi único interés en hacer dinero sería el hacerlo. Afortunadamente,a pesar de esto,preferiría hacer cualquier otra cosa,incluyendo locomotoras y rosas.     Es con las rosas y las locomotoras(sin mencionar acróbatas Primavera electricidad Coney Island el 4 de julio los ojos de los ratones y Cataratas del Niágara)que mis “poemas” compiten.

También compiten contra ellos mismos,con elefantes,y con El Greco.

Una preocupación ineluctable con El Verbo le da a un poeta una ventaja invaluable:mientras los nohacedores tienen que contentarse con el solamente innegable hecho de que dos por dos es cuatro,él se regocija en una verdad puramente irresistible (por ser encontrada,en disfraz abreviado,en la primera página de este volumen).