mi problema con Emma Watson

Mi problema con Emma Watson

 

No sé cómo le hubieran hecho para no enterarse, pero quizá no se enteraron que Emma Watson dio un discurso en la ONU. En su discurso, la actriz (famosa por su papel como Hermione Granger en las películas de Harry Potter) dijo una serie de cosas muy ciertas sobre el feminismo (aquí mi traducción), y como resultado el Internet estalló de felicidad.

Y no es que esté en contra de Emma Watson, sino que me gusta verlo todo con un ojo crítico. Y, como juego de niños, hay que preguntarse “¿qué está mal aquí?”. El problema es Emma Watson, pero no es su culpa. Me acuerdo de un meme que vi cuando fue el escándalo de las fotos de  Jennifer Lawrence desnuda:

Transient

Emma Watson, por razones ajenas a ella, es perfecta. Es guapa, y joven, y recatada. A pesar de que los medios la han perseguido desde que era chica (recuerdo una entrevista donde dijo que, en cuanto cumplió 18 años, se volvió “legal” y de la noche a la mañana había reporteros tirados en el piso intentando retratar lo que escondían sus faldas), esta actriz ha permanecido libre de escándalos. No hay nada que reprocharle, ningún escándalo que la toque. Creció ante nosotros, terminó una aclamada serie de películas, se fue a la universidad a estudiar porque no es tonta. Lo más escandaloso que jamás ha hecho fue cortarse el pelo muy cortito: no se discute su sexualidad en público, no tiene problemas con drogas ni alcohol, y no deja que el dinero y la fama se le suban a la cabeza. Jennifer Lawrence entró a nuestros corazones por ser sincera, por declarar que le gusta comer y que la tachan de gorda. Emma Watson, de la misma manera, no finge ser perfecta: “no me desperté así”, escribe en Twitter mientras pone una foto suya donde luce impecable. Ha declarado no tener más de ocho pares de zapatos, no preocuparse por lucir una figura ideal, y admite libremente que es normal. ¿Cómo no enamorarse de ella?

Y sí, tiene razón en su discurso de las Naciones Unidas. Y le agradezco profundamente que no tema etiquetarse como feminista en un mundo donde cada vez más la palabra se vuelve un insulto (mientras otra heroína adolescente, Shailene Woodley, ha declarado que ella “no es una feminista porque no odia a los hombres”). Hace poco vi un video sumamente bien hecho donde Anita Sarkeesian habla de las “feministas de paja”. El espantapájaros u hombre de paja es una falacia que se construye usando los argumentos del otro, exagerándolos y volviéndolos una caricatura para mostrar lo tontos que son. Las feministas de paja son personajes feministas hasta el absurdo (pensemos en Enid Wexlin, de Legalmente rubia, que quiere cambiar el nombre de “semestre” a “ovestre” para luchar contra el patriarcado). Como bien explica Sarkeesian, el problema de representar al feminismo así es que nos hace creer que ya vivimos en un mundo ficticio “post-feminismo” donde todos somos iguales y donde cualquier mujer que defienda el movimiento feminista está exagerando. Estas feministas ven opresión donde no hay tal, y peor, luchan por oprimir a los hombres como venganza.

Cada vez más veo campañas de “mujeres que no necesitan al feminismo”, y sobre todo, defensas (como la que hago ahora) del feminismo. ¿Por qué? Porque la idea de la feminista de paja nos ha dado conceptos como la “feminazi”: mujeres odia-hombres que inventan falta de equidad donde no existe (porque claramente ya vivimos en una sociedad equitativa). En una sociedad patriarcal, no hay nada peor que ser mujer. Excepto, claro, ser feminista.

Y aquí el problema que tengo con Emma Watson. Insisto, no tengo nada en contra de ella, ni en contra de su causa. En realidad, eso del “HeForShe” me gusta mucho, porque es un intento de incluir a los hombres en la lucha feminista. Por si no sabían, ser feminista no es odiar a los hombres, es simplemente luchar por los derechos de las mujeres. Hay bastantes tests en Internet para comprobar si eres feminista, y en realidad se reducen a dos preguntas: 1) ¿crees que las mujeres y los hombres reciben el mismo trato? si respondiste que no, 2) ¿crees que esto está mal? si respondiste que sí, felicidades, eres feminista.

Mi problema no es con ella sino con las reacciones que generó. En este mundo lo peor que se puede ser es feminista, a menos que seas una chica sumamente guapa y sumamente intachable. Ver cuántas veces publicaron y republicaron, comentaron y recomentaron la nota sólo me hace pensar en que para ser feminista hay que tener permiso, y para que nos den permiso primero tenemos que caer dentro de la categoría aceptada. Hay que ser joven, bonita, sin sexualidad. Otra reacción interesante es que, a raíz de su discurso, Emma Watson ha sufrido amenazas del portal 4Chan, donde aseguran que van a hacer públicas fotos de ella desnuda. Resulta que Emma Watson ha cometido el crimen de defender los derechos de las mujeres, y por ello debe pagar con su privacidad y su cuerpo. Pero lo peor de estas amenazas es que, de cumplirse, Watson dejaría de ser esa mujer perfecta, intachable, sin paños menores expuestos. Se convertiría en otra Jennifer Lawrence, otra Marilyn Monroe. Sacar las fotos de Emma Watson haría que ella deje de ser perfecta, y por lo tanto deje de ser digna de que la escuchemos.

Y ese, queridos lectores, es el verdadero problema con Emma Watson: que incluso para ser feministas tenemos que encajar con la imagen de mosquita muerta, de bonita y buenita. Porque en el momento que dejamos de hacerlo ya no vale la pena que nos escuchen. Los exhorto a que compartan su discurso y apoyen su causa, pero también a que dejen de participar en esa ficción donde, para ser mujer y ser escuchada, primero tienes que parecer supermodelo, y compartan discursos de feministas escandalosas, feas y viejas.